lunes
El beso en el acto sexual
En el concierto de juegos y maneras eróticas, besarse es una decisión y un acto espontáneo, natural, necesario, pues la boca de uno de los miembros de la pareja busca la del otro como si se tratase de un manatial de placer y ternura que estimula a profundizar en el contacto, a llevarlo cada vez más lejops, y a sostenerlo como un encuentro satisfactorio y revitalizante, en el que perdemos energías como una renovación de nuestro cuerpo y nuestra alma.
Es muy recomendable mantener la costumbre del beso en las relaciones sexuales, pues no hacerlo lleva a la pareja a desentenderse de lo que el otro alcance como plenitud en el contacto establecido ya desnudos, unidos los cuerpos y dados al acto del placer.
El beso es útil al propósito de quien lo da tanto como de quien lo recibe, y debe darse en toda superficie apta para ello, toda la piel, digamos. El beso en la boca es el paradigma del beso, pero el que se da al cuello o al pecho tiene igualmente una carga sensitiva que altera el pulso y prepara el corazón para la profundización en el alcance del gozo carnal profundo.
Un beso pude ser apresurado o lento, suave o casi áspero, fresco o cálido, y de cualquier modo surtirá un efecto estimulador a la pareja que lo intercambia. Y es que el beso tiene un secreto especial, pues parece que al darlo se entrega lo más sensible de nostros, se hace llegar a otra persona el ser desnudo, descarnado, con toda su ternura y todas sus ansias y deseos, lo que siempre tienede a ser captado por el ser a quien se lo damos.
Las primeras fases de un contacto sexual no son tan agradables si a las caricias o simple acercamiento de los cuerpos no se le agrega el beso. El es un encendedor para el contacto íntimo, para una relación plena, capaz de crear o resaltar el afecto entre los actuantes, por lo que olvidarlo o no desearlo habla muy mal de una relación sexual, sobre todo si se da en serie entre dos individuos.
sábado
Condiciones para el sexo
La buena salud general es la madre de todo buen funcionamiento. Esto es una realidad incontrovertible en todas las áreas del conocimiento médico.
Si se cuenta con buena salud general, la vida sexual de una persona tiende a ser no sólo productiva, sino también rica en sensaciones y satisfacción. No obstante, es siempre más notorio que la mala salud influya negativamente en la actividad sexual. Siendo así, lo más recomendable es conseguir eliminar todas aquellas condiciones que afectan o ponen en peligro la salud general.
ES por esto que toda persona interesada en no ver peligrar su desenvolvimiento sexual debe procurar estar libre de malos hábitos tanto como de alimentación inadecuada, y mal estilo de vida en general.
Los hábitos tóxicos, como el alcoholismo y el tabaquismo, tanto como la drogadicción, son factores muy nocivos a la salud general. Por ello, deben ser erradicados por todo aquel que inicia un proceso de preservación de su salud general. El tabaquismo es un reconocido enemigo de de las funciones respiratoria y nerviosas, así como de las circulatorias, lo que lo convierte en veneno que no permitirá un adecuado desempeño sexual. Los narcóticos afectan extraordinariamente todo el sistema nervioso, ruta por la que llegan a los órganos sexuales importantes estímulos imprescindibles para disfrutar y hacer a la pareja disfrutar del sexo.
En lo eferente a la alimentación, es útil al sexo comer con moderación, ya que con ello se logra evitar la obesidad y la Diabetes. La obesidad es con frecuencia una etapa previa a la Diabetes, y ambas son obstáculo al mejor funcionamiento de los genitales externos. Sobre todo la Diabetes, que determina graves daños nerviosos que afectan la erección y la sensibilidad.
La falta de actividad física enérgica es un enemigo del sexo, ya que la circulación es afectada por la misma, así como el buen trabajo cardiaco, órgano que suple de sangre suficiente a los órganos diana del sexo y al cerebro de modo que su rendimiento sea el demandado por la actividad.
Un aspecto importante de la salud y el funcionamiento general del cuerpo es encontrarse éste de otras actividades forzosas durante el encuentro sexual. Es así cómo se prohibe tener sexo menos de una hora después de haber ingerido alimentos moderada o copiosamente. El pareamiento demanda mucha sangre hacia los genitales, principalmente del hombre, lo que en medio de un proceso digestivo intenso produce al corazón una situación de trabajo forzoso que podría terminar, sobre todo en adultos mayores de 30 años, en una crisis de déficit circulatorio coronario, llevando inclusive a infarto.
jueves
Condiciones para el sexo
El sentimiento no es el atractivo sexual. En el sexo, al decir sentimiento no estamos refiriéndonos, sin embargo, a nada que tenga que ver con la sexualidad de modo directo. Y es que el sentimiento es otra cosa, pero es pura y simplemente todo lo que puede ser llamado amor, o cariño, o identificación, o atractivo emocional.
El sentimiento, en la relación de pareja, entraña una amplísima variedad de matices que probablemente estén todavía por ser suficientemente descritos, estudiados,, identificados. Por mi parte, cargado más de intuición que de ciencia, el sentimiento lo veo como la principal y más interesante dimensión de una relación sexual. ¿Por qué?
Bien, aunque la pregunta me la hago yo mismo, debo responderla en detalle porque es el desarrollo del título que tenemos arriba antes que las definiciones de esa variedad de matices con que cuenta lo que llamamos sentimiento. El sentimiento es algo acendradamente humano, aunque lo podamos adivinar en ciertas especies animales. Durante un contacto sexual, el sentimiento debe ser la divisa, la llave que abra las puertas del acercamiento de dos cuerpos que se comunicarán físicamente a través del beso, las caricias, la penetración coital. El sentimiento es, insisto, el elemento que en la relación sexual permite comprender una disfunción momentánea o crónica, una insatisfacción aparentemente inexplicable o culpa del otro, un ligero desgano, un deseo excesivo, etc.
Igualmente, el sentimiento es lo que puede permitir resistencia suficiente para soportar un compás de espera o una desilusión por algo que debió ocurrir pero que no se logró que ocurriese, sea por dificultad o por simple desidia. No hay nada en el sexo superior sentimiento, pues lo trasciende y es capaz de renovar una atracción debilitada y revivir una que había desaparecido. Aunque este tipo de desaparición no es total, pues mientras hay sentimiento o amor, la atracción, solapada o no, siempre permanece.
Cuando el sentimiento no es esa llave, sino el simple atractivo físico o la sola necesidad de satisfacción sexual, la relación entre la pareja tiende generalmente a no trascender, a quedarse en lo simplemente animal. Es el caso de la relación entre una prostituta y su cliente. Este cliente puede llegar a sentirse tan atraído por el cuerpo de la trabajadora sexual y/o de la forma en que la misma practica el sexo, que su relación puede prolongarse por años, aun sin que exista o llegue a desarrollarse un verdadero sentimiento, digamos, el amor.
Sería bueno recordar aquí que a lo largo de la historia de la humanidad se ha visto que este tipo de relación cargada excesiva y únicamente de atractivo sexual termina generalmente o en separación traumática, dolorosa, con la pareja yéndose de modo separado por otra vía, o en la muerte de uno o ambos de ellos, e inclusive de otros individuos satélites de la relación o de estrecho vínculo con los miembros de la pareja.
El sentimiento limpio, el amor reposado y diáfano, es la gran luz que da vida y salud a una relación de pareja sexual, sin importar que no se trate de un matrimonio formal.
Siglos atrás, en sociedades civilizadas con cierto control moral de sus individuos, se pudo ver a esposas que en medio de su formal relación matrimonial sostenían una relación de amistad intensamente amorosa sin llegar al contacto sexual, pero más satisfactoria que su relación matrimonial por el simple hecho de que dicho sentimiento amoroso satisfacía profundas necesidades de la mente y el espíritu y le permitía a la vez la futura posibilidad de una cópula plena de placer.
De modo que el sentimiento es el mejor guía para el sexo, pues termina siendo su mejor moderador y su más fiel médico.
Condiciones para el sexo
Relajamiento mental y físico
Para llevar a cabo un acto sexual pleno y satisfactorio, es muy necesario que la pareja esté suficientemente relajada, esto es, mente tranquila y serena y cuerpo libre de tensiones. Es decir, cero perturbaciones, cero ansiedad.
Entre los factores que determinan perturbaciones y ansiedad a una pareja en plan sexual puede citarse: las influencias del ambiente, sentimientos y pensamientos que afectan la concentración y la tranquilidad mental; interrupciones por parte de personas o de otro origen; situaciones coincidentes con el acto sexual, y otros.
El ambiente es algo determinante en un acto sexual que no es de urgencia. Consideramos de urgencia un contacto sexual en que el coito es imperativo a razón de un deseo altamente intenso debido a abstinencia involuntaria o a una atracción muy fuerte y por buen tiempo insatisfecha ente la pareja. Es así cómo el coito puede llevarse exitosamente a cabo en circunstancias impredecibles, como por ejemplo, en un baño público visitado al mismo tiempo por otras personas; en medio de la oscuridad de una discoteca; debajo de una cama; en un rancho abandonado por el que las ratas corren de un rincón a otro; etc. La urgencia sexual, en esos casos, es un imperativo, y es lo único que ayuda a que el coito resulte posible, placentero y satisfactorio.
Sin embargo, en una rutina de pareja, cualquier interferencia puede resultar un serio obstáculo a la consumación del acto sexual. Digamos, por ejemplo, que el ruido producido por los hijos u otras personas en uno de los pasillos puede crear perturbación a uno o ambos miembros e la pareja; también, ruidos en la calle contigua, unos toques en la puerta de la habitación; un teléfono timbrando; la posibilidad de que llegue alguien a la casa…
Los sentimientos y pensamientos pueden anular el deseo sexual momentáneamente o por largo tiempo. Un recuerdo que viene y se va; problemas de salud mental que incluyan la ansiedad, algún ligero trastorno de la conciencia; conflictos ocultos entre los amantes, y otros.
Una pareja debe cuidar de su salud mental, incluyendo casos como la neurosis de ansiedad, tan común hoy día, y el simple estrés. En este último caso, hacer ejercicios de relajamiento sería una excelente medida preventiva para una buena relación sexual. La mayoría de las personas acumulan tensión durante años. Es de significación, para evitar esto, que la persona se someta a masajes relajantes desde los dedos hasta el cuero cabelludo. Esto permitiría liberal el cuerpo de sustancias nocivas originadas por el trabajo muscular, que son responsables de buen número de casos de tensión generalizada o local.
La aromaterapia puede resultar de muy buena ayuda para las parejas románticas que son víctima de ciertas situaciones perturbadoras. Igualmente, algún ligero trago relajante, como el vino o la sidra en cantidad muy moderada, de modo de dar riendas sueltas a su espíritu ensoñador.
Para un encuentro sexual pleno, satisfactorio, el ambiente debe ser preparado para ello, y la mente. Acondicionada para darlo todo. Sólo así la satisfacción sería completa, tomando en cuenta que a nadie estimula que su pareja quede insatisfecha.
domingo
Ciertas condiciones para el sexo
El cuerpo
El cuerpo es un elemento imprescindible para el sexo, pues sin él no es posible llevar a cabo un acto sexual real. De ahí que el individuo debe tratar de mantenerlo en condiciones para llevarlo a efecto, sin que se mantengan en el mismo factores que puedan estropear su inicio y desarrollo.
Uno de los factores más importantes para conseguir una buena relación sexual es la higiene. Los descuidos en la limpieza del cuerpo pueden desestimular a una pareja, echando a perder los planes presentes y hasta los futuros. Por ello, es de primera importancia tener en cuenta detalles como las condiciones de la piel, sobre todo en áreas muy sensibles al calor y la actividad física, que lo son las axilas y los genitales. Si se puede usar un perfume suave, las condiciones serían todavía mejores, sobre todo si se lo aplica en zonas como el cuello y el pecho, áreas muy buscadas por las parejas en su interés de besar y dar ternura.
El uso de sustancias como maquilladores, polvos y lociones fuertes podría afectar el interés de la pareja, por lo que se recomienda ser cuidadoso en el uso de los mismos. Ellos podrían ser saboreados por la pareja al dar besos húmedos, y resultar desagradables al paladar, con lo que se crea desestímulo sexual.
La humedad por sudor es otro factor poco adecuado para un contacto sexual agradable, y en cierto modo la humedad del agua luego, por ejemplo, de un baño.
Es necesario tomar en cuenta también las lesiones que pudiera tener la piel, como excoriaciones y diviesos, así como cicatrices que pudiesen ser removidas con una cirugía de poco riesgo. La resequedad de la piel puede resultar inconveniente a un contacto sexual profundamente placentero, ya que unas manos delicadas pudieran sentir las asperezas que determina esa condición. En esos casos, el uso frecuente de cremas humectantes, el consumo de líquidos en cantidad suficiente, y evitar el uso de jabones y otros productos que afecten la piel en ese sentido serían soluciones adecuadas. La simple presencia de estrías puede actuar como un desestímulo sexual, así como la celulitis, por lo que resultaría en bien prevenirlas o tratarlas tempranamente. Evitar el exceso de peso pudo ser suficiente en la mayor parte de los casos existentes, y el uso de lociones humectantes diariamente en aquellos casos provocados por el embarazo.
El peso corporal adecuado a la estatura es con frecuencia un aliciente para muchos amantes, tanto femeninos como masculinos, sobre todo en tiempos como estos, en los cuales se acostumbra a pedir a la pareja dejarse observar, modelar su figura sea desnuda o semidesnuda, y cuando se acostumbra a practicar el sexo frecuentemente a la luz del sol, sin ropa alguna y libres de sábanas. El ejercicio físico podría a ayudar a superar pequeños inconvenientes en este aspecto, como serían un vientre un tanto abultado o cierto grado de flaccidez en áreas corporales especiales, como el costado, los muslos y el dorso. Pero los ejercicios físicos ayudarían además a una mejor respuesta cardíaca, ya que el corazón debe rendir bastante en una prueba como el coito y toda la tensión que se desarrolla en los juegos previos al mismo.
Es recomendable mantenerse siempre informándose acerca de las medidas más útiles y expeditas para superar inconvenientes de los tipos que hemos comentado aquí. En términos generales, recomendamos moderación en el comer, buen consumo de líquidos y de vegetales crudos y ejercicios físicos frecuentes.
La mirada en el acto sexual
La mirada es un medio para expresar pensamientos y emociones en cualquier situación de la vida. Existen personas que con ella se expresan mejor que con la palabra.
En el sexo, expresar con la mirada puede resultar fomentador de emociones y acrecentador del interés en el contacto que se lleva a cabo. Inclusive, la invitación al sexo puede efectuarse sólo con la mirada. Quizá resulte más beneficioso a los interesados ese modo de invitación que la expresión oral.
Decir oralmente hagamos esto, pude resultar molesto a ciertas personas, por lo que invitar con la mirada sería en el caso un auxilio para quien invita. En las parejas tiende a desarrollarse ritos que se acomodan a la personalidad de quienes la componen, y ello se debe a que las personas siempre transitan un camino connatural a sus tendencias emocionales en todo tipo de relación que desarrollan.
Es así como podemos encontrar personas (principalmente mujeres) a las cuales se les hiere con una palabra que se refiera al acto sexual, mientras que también aparecen otras que no soportan se les mire insinuosamente. Aún así, puede afirmarse que la mirada es un estímulo para un contacto sexual satisfactorio, por la variedad de emociones que mediante ella puede expresar una persona independientemente de su nivel cultural.
Usar de la mirada entre parejas es un modo de sedimentar el contacto emocional entre sus miembros, con lo que su relación en general puede resultar fortalecida, y su acercamiento físico en particular terminar siendo más intenso y frecuente.
En plena relación sexual, mirar a la pareja puede ser una vía de preguntar sobre su satisfacción y a la vez de expresar sentimientos y emociones, y un sinfín de pensamientos que quizá no sean expresado durante la rutina diaria, pero que atañen a la vida en común y la profundidad de los sentimientos que se albergan hacia el otro. Igualmente, mirar a su pareja puede ser un estímulo para ella, pues podría significar un modo de fortalecer su ego.
El pensamiento como vía al acto sexual
El pensamiento, como casi siempre, es el primer paso de un movimiento humano tendente a desarrollar un acto cualquiera. En el sexo el pensamiento es infaltable, pues se trata de una actividad sobresalientemente consciente, a pesar de los descubrimientos de Freud acerca de los disfrutes del niño de pecho.
En una relación de pareja, el pensar en el acto sexual puede ser en algún momento una idea sin resultados especiales, sin propósito de llevar a cabo la actividad. Sin embargo, el pensar en ello previo a cualquier acercamiento con propósito sexual a la pareja puede ser el mejor aliciente para realizar un encuentro profundamente placentero.
En efecto, el pensamiento da puertas abiertas a la imaginación, y con ella, un encuentro sexual de pareja puede convertirse casi siempre en una experiencia renovadora de fuerzas internas además de gratificante. La idea de que se podrá desarrollar ese encuentro es un detonante, y reforzarlo con el recuerdo de las experiencias anteriores más placenteras permitiría que la explosión no sea ni muy breve ni de consecuencias olvidables.
Recordar entre parejas es muy saludable a la relación, pues los recuerdos son sostenedores en el tiempo, son raíces. Una pareja puede estar afectada por cierto hastío, pero la renovación del pasado tendería a fomentar el atractivo, a enriquecer la actualidad.
Es cierto que debe ayudarse el momento con muchos factores de primera importancia, pero contribuir con los pensamientos de una mente abierta, activa, imaginativa, es algo que permite mejorar las expectativas independientemente de las circunstancias.
No hay nada más poderoso que el pensamiento, y en el acto sexual, puede mover órganos apáticos o insurrectos, así como hacer bombear las glándulas más improductivas.
Adelante, y piense antes de actuar!


